
“Desde niño padezco una especie de enfermedad: todas las cosas que me maravillan se escapan sin que pueda guardarlas lo suficiente en la memoria”: dice Jacques Henri Lartigue (1894-1986). Quizá esta dolencia ya fue detectada por su padre, que a los 8 años le compró la primera cámara fotográfica. Instrumento que no ceso de utilizar para captar todos los instantes que rodeanban su vida.
Este fotógrafo frances ha sido uno de los referentes visuales del siglo XX. Nació en Courbevoie, cerca de París, hijo de una familia adinerada, retrato con gusto una era ya desaparecida, llena de eventos deportivos, vacaciones en la playa, partidos de tenis… Círculos artísticos, aristocráticos y políticos del momento donde se movia con libertad.
Nunca dejó de considerarse un aficionado, pues su verdadera vocación siempre fue la pintura. No fue hasta al año 1963, en que el MOMA presentó su primera exposición consiguiendo captar el ínteres gracias a la fuerza de sus imagenes. Sus fotografias reflejan la exaltación de la felicidad, la alegría de vivir y también la belleza de las mujeres. No son pocas la musas que aparecen en sus retartos, todas mujeres muy bellas de la época. Siempre encuadradas, conservando unas ideas estéticas que proponían la renovación del lenguaje fotográfico.
Esta exposición la podemos disfrutar en España por primera vez, en el Caixa Forum hasta el 19 de Junio. Recoge cerca de 230 piezas representativas de las distintas etapas y temáticas , todas ellas procedentes de la Donation Jacques Henri Lartigue de París, entidad encargada de velar por la conservación y divulgación de la donación que hizo el fotógrafo en 1979 al Estado francés.


